
Y tanto que las de antes eran unas buenas equilibristas. Vemos en esta foto a Félix, el tio Pablo y la cuñada del Florentino, el de la venta Nueva. El paisaje inconfundible el de la fuente del pueblo, y esa mujer que con desparpajo transporta el botijo al alza, el caldero en la mano derecha y la botija en la cabeza. No penséis que era la única equilibrista, antes en los pueblos, y todavía lo recuerdo, llevaban hasta el lavadero toda la ropa que tenían que limpiar de esa manera, encima de la cabeza. Aquellas mujeres si que eran unas artistas.