Dicen que es ley de vida pero cada vez que nos deja alguien con carisma, la verdad es que se siente.
Nos ha dicho adiós Fortu, lo recordaré con un afecto especial.
Lejos queda aquel Gordini con el que nos visitó algunos veranos, aquellas veladas en el puente y aquellos paseos compartidos hasta la fuente del Moral.
Persona fácil en el trato y condescenciente donde los haya.
Al final es lo que queda de cada uno de nosotros, aquello que hayamos sabido compartir y regalar a los que apreciamos y no lo que provoca odio y mal rollo.
Hasta siempre Fortu y un abrazo sentido para toda la familia.