Se trata de un picadillo que preparamos estas navidades en Nódalo, picadillo a las ascuas y ceniza.

Cómo veis pusimos el picadillo envuelto en papel de plata.

Después lo envolvimos en papel de periódico, que es como lo hacíamos siempre antes de tanto adelanto y lo mojamos bien.

Lo colocamos en la lumbre y comenzamos a taparlo con ascuas y ceniza, al lado de ese puchero que ya se está haciendo famoso, el jodio.

Acabamos de taparlo bien y dejamos que ese calorcillo comience a hacer su trabajo.

Despues de dejar pasar unos diez minutejos comenzamos a destapar. ¡A que parece que se ha chamuscao!

Pues no, mirad la cara que tiene, está para comérselo, sin gota de grasa.
Es una de las cosas que probándolo seguro que se repite.
Os confieso que después de comérnoslo siguiendo todos los pasos continuamos con otro medio kilo.
Entre el picadillo, ese tintorro y el pan, después al salir de casa parece que había mejorado hasta el día.
Ahh, se me olvidaba, después nos tomamos ese cafelito de puchero con unas gotitas y ya ni os cuento, hasta nos sobraba la rebequita.